La importancia del desayuno en la infancia

Cuando era chica me gustaba ayudar a mi abuela en la cocina, especialmente en el momento en que me dejaba preparar los platos dulces y los postres. Yo cortaba los plátanos, las naranjas, las manzanas, las fresas y los kiwis en una tabla para la Ensalada de Fruta, decoraba una torta con duraznos y crema Chantilly, me dejaba revolver la crema pastelera hasta que empezaba a espesar y la cocina se llenaba de un aroma a vainilla mientras mi abuela hacía un caramelo con manzanas con los que terminaríamos de decorar la crema.

El hecho de ayudar a cocinar me permitía comer siempre la fruta que me gustaba, hasta las más exóticas para mí: Kiwi, Fresa, Ciruelas, Sandía y Piña. Ahora, todo este conocimiento, lo aplico en mi trabajo con los niños y niñas.

Lo que los niños a esa edad no saben es que las frutas ayudan a la función neuronal gracias a sus azúcares, poseen algunos minerales como el calcio y el potasio que ayudan a funcionar a músculos y huesos, las vitaminas ayudan a todas las funciones del cuerpo y al buen funcionamiento del corazón. Aportan fibra que ayuda al correcto tránsito intestinal y el agua que contienen mejora la hidratación del organismo. Así un niño que come dos o tres frutas por día podrá aprender en el colegio, jugar al aire libre y hacer deporte, podrá crecer sano y fuerte con un corazón valiente.

En América Latina desayunar es muy importante y según en qué país nos encontremos lo haremos de diferentes formas, con distintos alimentos, preparaciones, sabores y aromas. Si empezamos el día bien temprano, un niño de Honduras se está preparando para ir al colegio y está desayunando frijoles, huevo estrellado, plátanos, mantequilla, queso y algún licuado.  En Nicaragua, los niños pueden desayunar preparaciones muy características como  Gallo pinto (arroz con frijol), tortilla, queso, crema dulce, acompañado de un vaso de leche. En una casa de familia en Ecuador, allí los niños estarían desayunando plátano verde (tanto en patacones, empanadas, corviche, bollos o bolones), yuca (en tortillas, pan de yuca, muchines,  o yuca frita); choclo (torrejas de choclo, humitas); maíz (tamales y hayacas) y pescado preparado en diferentes formas.

Por otra parte, viajando más al sur, un niño de Argentina o Chile, a la misma hora,  estaría desayunando facturas, pan con mantequilla, mermelada de fruta, queso, yogur con cereal, un vaso de leche con chocolate o un vaso de zumo de fruta. En estas comidas se combinan cereales y legumbres de diferentes tipos que confieren a la preparación mucha energía y proteínas de origen vegetal además de vitaminas, minerales y fibra. Los lácteos como el queso y la leche, así como también el huevo confieren a los niños proteínas animales más  completas. El consumo de pescado aporta grasas saludables para el organismo. Las frutas y las preparaciones que podemos hacer con ellas nos aportan importantes vitaminas, minerales y fibra.

Estos alimentos a primera hora de la mañana tienen ventajas en el estado nutricional de los niños, en el desarrollo físico e intelectual con más productividad en el ámbito escolar, conjuntamente con una alimentación variada y saludable en el resto de las comidas (almuerzo, merienda y cena).

Además, promueve un momento de reunión familiar al comienzo del día y es una forma de educar sobre los hábitos alimentarios de los niños. La práctica del desayuno puede incluir toda clase de alimentos nutritivos que constituyen la cultura alimentaria de una población, marca las costumbres y se pueden seleccionar los que le parecen propios a esta hora de la mañana.

Emiliana Luciano
Nutricionista colaboradora de Comparte