NUTRICIÓN Y SALUD

El derecho a la alimentación es un derecho fundamental de todas las personas y principalmente de los niños. Según la Declaración de los Derechos del niño, todos ellos deben tener garantizada una alimentación suficiente, accesible, duradera y en condiciones saludables.

Una alimentación adecuada en los primeros años de vida, tiene un efecto importante en el crecimiento y desarrollo físico, así como en su habilidad para aprender, comunicarse, pensar, socializar, adaptarse a nuevos ambientes y “lograr una óptima calidad de vida”.

Alimentarse también significa  potenciar estímulos sensoriales y actúa como integrador social y cultural que ofrece el encuentro, la identidad y la comunicación. Alimentar a un niño o niña significa aún mucho más. Alimentar a un niño permite una experiencia de vida, de intercambio y reciprocidad entre él y quien le brinda, además del alimento, cuidados y afecto, generando formas sutiles de integración social y cultural.

Los niños y niñas tienen derecho a ser alimentados, a recibir el mejor alimento para su edad, y a gozar de un ambiente que les procure bienestar. Esto habla de un modo de alimentarse más relacionado con la calidad de vida que con la composición del alimento en sí.