La Credibilidad del Apadrinamiento

El sistema de apadrinamiento como motor que impulsa la cooperación internacional se basa en la confianza. La persona que libre y voluntariamente realiza una aportación económica para mejorar el bienestar de los niños y niñas en situación de vulnerabilidad social, lo hace con la confianza que efectivamente ese dinero llegará a su causa y se empleará tal y como afirma la organización no lucrativa que intermedia en el proceso. En este sentido, la Fundación Comparte tiene un amplio apartado de rendición de cuentas, lo puedes visualizar en este enlace.

Cuando una organización no se muestra transparente o es acusada de desviar fondos, automáticamente genera una situación de gran alarma social, la prensa reacciona con mucha sensibilidad ante este tipo de noticias y siembra la duda en la población. Si ya supone un gran esfuerzo conseguir el apoyo ciudadano para una causa solidaria, cuando se pone en entredicho la ética de las fundaciones, se incrementa la dificultad y hace que resulte una tarea casi imposible.  La confianza construida a lo largo de muchos años con mucho trabajo se está rompiendo. Para buscar ayuda hoy es más importante tener a mano la contabilidad que explicar el trabajo para mejorar la vida de miles de niños. El daño que causa la falta de credibilidad afecta al trabajo de todas las ONG y perjudica enormemente a las entidades que nos dedicamos a trabajar con el modelo del apadrinamiento, de una forma ética y  totalmente transparente.

La solución, a una posible falta de credibilidad, no sólo consiste en  tener las cuentas auditadas, pues no garantiza que el destino final sea el esperado. Las auditorias certifican las buenas prácticas contables, no el cumplimiento del fin social perseguido. El único sello de transparencia que vale la pena fortalecer es el del peso de la ley para aquellas organizaciones que comenten prácticas fraudulentas. De esta manera, y quizá abriéndose un debate que aporte una solución viable, realista y que permita claramente controlar no sólo los recursos sino su destino final, nos podemos preguntar:  ¿Quién debe hacerse cargo del “precio de la transparencia”? ¿Los mismos donantes de las ONGs? ¿El Estado?, ¿Las autonomías?. En Comparte pensamos que nuestro papel es explicar las reglas éticas de nuestro modelo de apadrinamiento y su repercusión positiva en la vida de miles de niños y niñas de los países con los que cooperamos.

 

El apadrinamiento debe beneficiar en dos frentes; a la comunidad y a todos los niños sin discriminarlos por tener o no padrino. Con la responsabilidad de realizar un seguimiento continuo e individual de cada niño apadrinado. Sólo hay que refrescar la memoria para darse cuenta de la fuerza social que tiene el apadrinamiento en todo el mundo, de los beneficios a largo plazo que tiene en las comunidades, en los niños y en las escuelas. Del compartir vivencias y conocimiento mutuo entre niños y padrinos. Aunque hay personas que no lo quieren ver, el apadrinamiento no es solo un modelo financiero, no busca el dinero de un socio al que contentar con una revista mensual, el apadrinamiento hace trabajar mucho a las personas que lo gestionan, conocer a los padrinos por sus nombres y apellidos, saber en todo momento qué está pasando con cada uno de los niños: si está enfermo, si va al colegio, si saca buenas notas, cual es su progresión a lo largo de los años, etc. El apadrinamiento implica un compromiso más allá del dinero, es una relación solidaria voluntaria, es el cariño que acerca a una familia de aquí con una familia de un país económicamente más pobre.

Los medios de comunicación deben hacer su trabajo con responsabilidad e imparcialidad, la fiscalía debe investigar y llevar ante la ley a toda institución publica o privada que sea culpable de malas prácticas y las ONG deben trabajar con mayor transparencia y centrarse en su fin social con todo su esfuerzo. Nuestra lucha es la de defender los derechos de los niños. Miles de proyectos de escuelas, sedes sociales, centros de acogida, capacitación de maestros, programas alimenticios, etc. son consecuencia de los recursos obtenidos por ONGs  gracias a miles de madrinas y padrinos.