LOS NIÑOS EMIGRANTES DE LOS QUE NADIE HABLA

Honduras, país centroamericano, registró el año 2013  la tasa de homicidios más alta del mundo, solo superados por los países en guerra. Aunque actualmente, el índice ha descendido ligeramente, sigue siendo uno de los más altos del mundo.

Un país donde los derechos humanos son vulnerados de tal forma, que aquellos que los defienden son perseguidos y sufren represión política o son asesinados. 19 asesinatos diarios y más de 8.000 niños que emigran solos, poniendo su vida en grave peligro, víctimas de la pobreza, la inseguridad y la falta de educación.

Asesinatos, represión, desapariciones, secuestros y agresiones, que se concentran sobretodo, en los más débiles; pueblos indígenas, pobreza extrema, defensores de sus tierras, mujeres, niños y defensores de los derechos humanos y periodistas son las víctimas de redes de tráfico de personas, narcos y crimen organizado.

El último caso es el de la activista medioambiental, Berta Cáceres, asesinada este jueves 03 de marzo. Cáceres,  recibió recientemente el premio Goldman, el máximo reconocimiento mundial al activismo ecologista, al lograr parar al propio Banco Mundial y China, en la construcción de una represa hidroeléctrica que hubiera dejado a muchos pueblos indígenas sin tierras, ni hogar. http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/04/150423_honduras_berta_caceres_am

Según el Global Witness, el país del mundo con más muertes por la defensa de los derechos humanos, también cuenta con los niveles más altos de corrupción, prueba de ello es que en el año 2015, el 80 % de los homicidios quedó en impunidad total.  En muchas ocasiones, según fuentes de la Comisión Interamericana de derechos humanos, CIDH, la policía y el mismo ejército están aliados con el propio crimen organizado, y todo ello, frente a la incompetencia e impasividad del gobierno para hacer frente a tanta inseguridad y exclusión social de grandes sectores poblacionales.

Fruto de esta situación, muchos niños, en busca de una pequeña esperanza hacia una vida mejor, o de abrazar a su madre o familiares ya emigrados a EEUU, inician una peligrosa aventura de 4000 km. Si logran atravesar el Rio Bravo, se enfrentan a un sin fin de peligros en su largo camino; robos, extorsiones, secuestros, abuso sexuales y desapariciones. Solo en el año 2015, más de 300 niños y jóvenes fueron asesinados al llegar a la frontera entre México y EEUU, la zona considerada como la más peligrosa, y más de 3.000 fueron retornados.

Se estima que en el año 2015, cerca de 6.000 niños hondureños en situación desesperada, iniciaron este viaje. Comparte hace un llamamiento al Estado y a la sociedad hondureña para que activen el Sistema Nacional de Protección de Derechos de la infancia establecido en una reforma del Código de la Niñez, aprobada por el Congreso Nacional a finales de 2013.

En la sociedad occidental sería impensable considerar que un niño de 10 años, pueda iniciar este viaje solo, además sabiendo las escasas posibilidades de evitar un desenlace fatal.

Comparte redoblará esfuerzos este año 2016 para evitar esta grave situación de las migraciones forzosas, asumiendo su compromiso de “contribuir activa y efectivamente” para que los niños y adolescentes de Santa Bárbara, vivan seguros y protegidos en sus hogares, en sus escuelas y comunidades”. También es necesario fortalecer la familia, la comunidad y las escuelas para que “cumplan con su papel de protección y apoyo en el bienestar de la niñez y la adolescencia” de Honduras.

Para ello trabajará codo a codo,  con su contraparte en Honduras, la ONG Hibueras, que centra su trabajo en ofrecer una educación integral y desarrollar los mecanismos para que los niños de Santa Bárbara, Honduras, ejerzan su derecho a un desarrollo educativo y cultural y en valores de justicia, paz, solidaridad y convivencia para el bien común.  De esta forma generar un entorno que les cobije, les ofrezca posibilidades reales de desarrollo, les integre y les permita tener voz y voto.