Las niñas tienen el potencial para cambiar el mundo. 

Invertir en su educación es defender sus derechos y garantiza la construcción de sociedades más equitativas. Cambio en las reglas del juego, en 2018 gracias a un proyecto de deportes que continúa a fecha de hoy, por primera vez las niñas se integran en equipos deportivos para jugar al futbol, deporte habitualmente reservado para niños.

La participación ha ido creciendo estos años y se ha convertido en un entorno sano para el desarrollo de habilidades como el trabajo en equipo, el liderazgo, la cooperación y la resolución de conflictos, sobre todo para promover la igualdad entre niñas y niños. 

El club de la lectura.

El club de lectura ha sido otro espacio conquistado por las niñas, sobre todo en las zonas rurales carentes de bibliotecas o espacios de ocio y esparcimiento. 

El pasado 9 de octubre, en el marco de la campaña global “Mi voz, nuestro futuro igualitario” se organizó el maratón de lectura virtual “Todo por las niñas” a nivel nacional, en el que participaron todos los centros de Fabretto a través de Zoom. La actividad incluyó la lectura de diferentes cuentos, reflexiones sobre los derechos de las niñas, declamación de poemas, cantos y otras expresiones artísticas dedicadas a las niñas por parte de grupos de niños, maestros y maestras. Las niñas también prepararon bailes, cantos y poemas y presentaron proyectos de manualidades como el rompecabezas de mi corazón. 

“Mis notas eran bajas… no me gustaba participar en clase y no quería ir a la escuela”, dice Elisa.

Sin embargo, después de unirse al club de lectura su rendimiento académico y su confianza en sí misma mejoraron notablemente. Hoy, la mayor motivación de Elisa es ayudar a otros niños a experimentar la misma alegría que ella obtiene al leer.

Seguiremos informando.
El equipo de Comparte.

 

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